ESCENAS COTIDIANAS

En esta misma entrada iré subiendo una serie de dibujos bajo el título: “Escenas cotidianas”. A lo largo del curso, todas las semanas, haré varios dibujos sobre situaciones de mi vida: en el metro, tren, estudiando, cenando, en clase… Cada semana actualizaré esta entrada para recopilarlos todos.

Semana 1:

Técnicas aéreas 1, Telas (clase circo miércoles)
Mis padres en el sofá
El tren de las 7:35

Semanas 2 y 3:

Técnicas Aéreas 2, Trapecio fijo (clase circo miércoles)
Lanzadera parque de atracciones de Madrid
Montaña rusa parque de atracciones de Madrid (desde la cola)

Semana 4:

TS 9 | Los ojos de la piel

Breve reflexión sobre las ideas del libro de Juhani Pallasmaa

He de decir que estoy de acuerdo con las ideas que expone este libro. La vista ha sido el sentido predominante en nuestra cultura desde hace demasiado tiempo y no hacemos sino darle cada vez más importancia, tanto en el arte como en las nuevas tecnologías. Sin embargo no es el único, y una obra de arte que no aluda a más sentidos que la vista, se queda pobre.

A medida que leía el libro he sacado muchas ideas que me han parecido muy interesantes. Entre todas ellas, he puesto en negrita las más importantes (o las que yo considero como tales), pero he dejado todas las que me han llamado la atención, aunque sean unas cuantas.

Con el sentido del tacto somos capaces de distinguir colores y texturas, pero también de sentirlo todo. El tacto es el padre del resto de los sentidos.

El ordenador crea una distancia entre el autor y el objeto. El dibujo a mano o la confección de maquetas colocan al proyectista en un contacto háptico con el objeto o el espacio.

El mundo del ojo hace que vivamos en un presente aplanado por la velocidad y la simultaneidad. Las imágenes virtuales se han convertido en mercancía.

El hombre no siempre ha estado dominado por la vista.

La vista nos separa del mundo, mientras que el resto de sentidos nos une a él.

Con la pérdida de la tactilidad, las dimensiones y los detalles fabricados para el cuerpo humano -y particularmente por la mano-, los edificios pasan a ser repulsivamente planos, de bordes afilados, inmateriales y afilados.

La arquitectura es esencialmente una extension de a naturaleza en el reino artificial que facilita el terreno para la percepción y el horizonte de la experiencia y comprensión del mundo.

La arquitectura implica varios ámbitos de la experiencia sensorial que interactúan y se fusionan uno con el otro.

La vision revela lo que el tacto ya conoce.

El ojo controla, inspecciona e investiga, mientras que el tacto se acerca y acaricia.

Un espacio arquitectónico encuadra, detiene, fortalece y concreta nuestros pensamientos e impide que se pierdan.

El mundo se refleja en el cuerpo y el cuerpo se proyecta en el mundo.

La imaginación y la ensoñación se estimulan mediante la luz tenue y la sombra.

La vista aísla mientras que el sonido incluye; la vista es direccional mientras que el sonido es omnidireccional.

La vista es el sentido del observador solitario, mientras que el oido crea una sensación de contacto y solidaridad.

Una experiencia arquitectónica potente silencia todo el ruido exterior, centra nuestra atención sobre nuestra propia experiencia y, como ocurre con el arte, nos hace ser más conscientes de nuestra soledad esencial.

Un olor particular nos hace volver a entrar sin darnos cuenta en un espacio completamente olvidado por la minoría retiniana; las ventanas de la nariz despiertan una imagen olvidad y caemos en una vívida ensoñación.

La piel lee la textura, el peso, la densidad y la temperatura de la materia.

La experiencia del hogar es esencialmente una experiencia de calidez íntima.

Una pieza de arquitectura no debería volverse transparente en sus intenciones utilitarias y racionales; tiene que mantener su secreto y misterio impenetrables con el fin de prender nuestra imaginación y nuestras emociones.

La arquitectura inicia, dirige y organiza el comportamiento y el movimiento.

…”espaciar” en lugar de “espacio” y “temporizar” en lugar de “tiempo”…

Contemplamos, tocamos, escuchamos y medimos el mundo con toda nuestra existencia corporal, y el mundo experiencial pasa a organizarse y articularse alrededor del centro del cuerpo.

Las ciudades de los cineastas, construidas de fragmentos momentáneos, nos envuelven con todo el vigor de las ciudades reales.

La verdadera medida de las cualidades de una ciudad la da el que uno pueda imaginarse enamorándose de ella. (Me encanta)

La arquitectura es el arte de la reconciliación entre nosotros y el mundo y esta mediación tiene lugar a través de los sentidos.

Todas estas ideas son las que yo he sacado como principales.

Leer este libro, además, me ha abierto, por así decir, a otra forma de pensar y a la realidad. En realidad nunca me había parado a pensar implícitamente que nuestro mundo da demasiada importancia a la vista y deja de lado el resto de sentidos.

Me ha hecho reflexionar y me he dado cuenta de una cosa. A mí me encanta el stop motion, y el stop motion es una de las animaciones más artesanales que existen. En ellas puedes sentir las manos de los animadores y artistas que han hecho posible que todo el material final exista. No tiene nada que ver con una animación por ordenador que son imágenes virtuales que tan solo aluden a la vista. Con el stop motion sientes la película y eso es algo que siempre me ha encantado y atraído muchísimo. O al menos es como yo me siento.

TS 9 | Ojos cerrados, tacto y frutas

Los ojos han predominado en el arte (y nuestra cultura) durante prácticamente toda la historia. La vista ha sido el sentido predominante. Pero no es el único. El tacto, el olfato, el oido y el gusto también dan sentido a nuestras creaciones y sin ellos cualquier obra de arte se queda escasa. No podemos centrarnos exclusivamente en la mirada, debemos sentir con nuestro cuerpo y todos sus sentidos y el arte, creo, debería ser capaz de transmitir eso.

Para esta semana, teníamos que dibujar un bodegón con los ojos cerrados, sintiéndolo con nuestras manos y otro con los ojos entreabiertos sintiéndolos con nuestros ojos (como si los estuviéramos tocando).

Estos son mis dos dibujos en un 100×70:

TS 8 | Hojas, lápices, carboncillo y chocolate

Este puente me he quedado en Madrid y, como trabajo de semana, había que hacer de nuestro cuaderno de bocetos un cuaderno de viaje. Como no me fui a ningún sitio especial, el domingo convencí a mi familia para acercarnos a Madrid y aprovechar para tomar un chocolate con churros después de dar un paseo y que yo dibujase.

Desde la plaza de España hasta la chocolatería de San Ginés hice varios dibujos hasta que se fue la luz. La tarde fue estupenda y el chocolate, delicioso.

POST Pedriza

Viernes 25 de octubre de 2019

Tras un largo y estupendo día en el campo, la siguiente clase la dedicamos a comentar lo que habíamos producido, así como avanzar con nuevos trabajos.

Mis 14 dibujos…

La primera parte de la clase consistió en extender nuestros dibujos en una mesa y reflexionar sobre ellos. Primero, viendo el resto de dibujos, cada uno se hizo una lista con las ideas principales que le venían al pensar en la pregunta: ¿Y esto qué tiene que ver con la arquitectura?

Página del cuaderno en la que apunté mis ideas

Con mi compañero de mesa, Pablo, más tarde, compartí mis ideas y reflexionamos juntos sobre el mismo tema para luego exponer nuestras ideas ante el resto de la clase.

Un rato después pasamos por todas las mesas y escuchamos las ideas y reflexiones del resto de compañeros.

Con todas estas ideas en la cabeza, pasamos a la siguiente actividad: crear un horizonte común uniendo todos nuestros dibujos interesante por la linea de horizonte para crear nuestra propia y enorme pedriza.

En esta clase, también colocamos los bodegones del trabajo de semana y comentamos lo más importante de algunos de ellos, así como si se había conseguido lo que se proponía o no.

Pero no dedicamos toda la clase solo a esto. Hicimos varios ejercicios más.

El primer ejercicio era dibujar de memoria algo de la pedriza.

El segundo ejercicio era dibujar nuestro rostro (un retrato) con los ojos cerrados. Sí, con los ojos cerrados, sintiendo nuestra cara con las manos. Con una mano en el rostro y otra moviendo la barra de sanguina al son de la anterior, dibujé estos:

No se parece. Pero no trataba de reflejar mi físico apreciado desde la vista, sino mi rostro (que no paraba de moverse) apreciado a través del camino que mi mano hizo a lo largo de él.

El último ejercicio fue retratar a nuestro compañero de mesa con esta idea en la cabeza, tratando de sentir en el papel su cara, pero sin necesidad de tocarla.

PEDRIZA

DEVENIR PAISAJE

Este jueves 24 nos fuimos de excursión a dibujar a la Pedriza, una zona preciosa de montaña en Madrid caracterizada por sus curiosas formaciones de piedras.

Salimos a las 11:15 de la facultad y estuvimos el resto del día, hasta que no pudimos más, dibujando lo que veíamos con técnicas variadas.

Nada más llegar al lugar donde nos esperaba la profesora tras un largo viaje, comenzamos una larga caminata, buscando un lugar que al final no encontramos, hasta que nos paramos una zona interesante. Empezamos, entonces, con los primeros dibujos antes de comer.

Luego, después de comentar los resultados y comer juntos escuchando el agua caer entre las piedras, continuamos con la segunda tanda de dibujos.

Bocetos para los dibujos anteriores:

Una vez acabados, también los comentamos y nos fijamos en la evolución tanto personal como del grupo con respecto a los anteriores.

En silencio, comenzamos a descender mientras observábamos el paisaje y tomábamos fotos de aquello que nos pareciese más interesante.

Llegamos a otro lugar interesante, más cerca del rio más grande (no del pequeño riachuelo en el que estábamos antes) donde se notaba como el agua había dejado su rastro creando formas de lo más curiosas y orgánicas, pero donde, además, apenas cuatro metros más arriba, había enormes piedras mucho más rectangulares que contrastaban de forma muy bella. Era muy difícil dibujar ambas zonas a la vez, así que yo en mis dibujos me centré en cada una por separado.

Bocetos para los dibujos anteriores:

Ya cuando el sol estaba con ganas de esconderse y tan solo quedábamos media clase sobre una preciosa piedra, nos dimos cuenta de que los pinceles habían perdido su interés por completo. Así que, sin dudarlo, nos lanzamos a coger la acuarela con los dedos y dibujar el agua caer y bordear las rocas.

Así, acabamos un magnífico día en el campo. Un día que disfruté y que además me llenó de energía. Fue maravilloso. Me revitalizó por completo y me alegro mucho de ello. No me importaría regresar cualquier jueves o viernes y repetir una clase como esta.