Crear una atmósfera

CLASES J:28/10 + V:29/10

La clase del jueves 28 la comenzamos en otro aula, no mucho mejor, pero distinta. Nada más llegar, Susana (la profesora) estaba colocando un modelo con cierta iluminación para crear sombras. Nosotros nos colocamos con una plancha de madera en una mesa y sacamos los materiales.

Con los dibujos de esta clase trataríamos de crear una atmósfera con fantasmas sobre la que colocaríamos las sombras más determinadas y los objetos, tratando de que la sombra de los objetos y los objetos mismos se correspondieran entre sí.

Hicimos un primer dibujo que acabamos y luego, desde otra posición (yo desde el suelo) hicimos otro dibujo más, que por desgracia no nos dio tiempo a acabar.

La clase fue larga. Se me hizo larga. Y, ahora, no hay más que decir.

La clase del viernes, en la que yo pensaba que cambiaríamos de técnica, al final continuamos con el mismo tipo de dibujo con pasteles.

Estuvimos prácticamente toda la clase dibujando el modelo de sillas y palos. Empezando por la atmósfera y dejando bien claras las líneas maestras.

No me gusta decirlo porque, en realidad, no me gustó que sucediera, pero no comencé disfrutando con esta clase. El último dibujo de la clase anterior se me había hecho pesado. Me sentí muy… encerrado en varios sentidos. Para empezar, estábamos todos comprimidos en un aula pequeña y yo estaba en el suelo con poca libertad para moverme. Además -y no es que tenga nada malo en sí, sino que simplemente me gusta menos-, la técnica era bastante… definida. Era empezar creando una atmósfera y continuar definiendo, poco a poco el resto de elementos hasta obtener un dibujo.

El caso es que la clase del jueves no la acabé del todo… contento. Y el viernes, pensar en que tenía que seguir con la misma técnica, simplemente no me agradó.

Sin embargo, llegó un momento en que me percaté de que no estaba disfrutando nada y eso… lo odio. No me gusta no disfrutar así que me dije a mí mismo: cambia. Y eso hice, los últimos trazos fueron mejores. Ya veía lo que estaba dibujando y empecé a darme cuenta de que me gustaba y de que la técnica era muy interesante. El dibujo en sí era un aprendizaje que me ayudaría mucho personalmente y debía usarlo en mi favor, sacar provecho de ello y disfrutar mientras lo hacía.

En ningún momento de mi formación nadie me había enseñado a hacer un dibujo de esa clase, nadie se había preocupado (ni yo mismo de aprenderlo) de que dibujase siguiendo un proceso como el que seguimos. Nunca había hecho un dibujo de esta clase y estaba aprendiendo algo nuevo. Y eso sí que me gusta. Está muy bien. Con mi dibujo estaba consiguiendo (o al menos intentándo) transmitir la sensación de profundidad y distancia de los cuerpo, estaba añadiendo medidas y distancias, espacio y tridimensionalidad a un dibujo plano que parecía plano al principio, pero que yo intentaba que saliera de la pantalla.

Empecé con un dibujo que no tenía ganas de hacer y acabé con otro que me había enseñado a dibujar mejor de maneras diferentes y que me gustaba. No se si el resultado fue el ideal, pero el proceso, personalmente, fue… interesante. No puedo decir que bueno porque no empezó con buen pie, pero tampoco malo porque acabó bien. Siento mucho haber comenzado la clase así, y trataré de poder hacer ese cambio mucho antes si es que vuelve a suceder que al principio no me sienta también.

He escrito esto porque sentía la necesidad de explicar lo más razonadamente posible porque no había comenzado con buen pie la clase del viernes y también porque creo que es útil saber que es posible, siempre, disfrutar de todo y sacar la parte buena de prácticamente todas las cosas. Siempre se puede sacar lo positivo y el lado bueno de todo, o eso intento pensar y hacer yo siempre. Todo en esta vida es un constante aprendizaje. Yo he aprendido de esto y espero que si alguien lee esto, también le sea útil si alguna vez le ocurre lo que me ocurrió a mí.

2 comentarios en “Crear una atmósfera”

  1. Gracias por tomarte el tiempo de escribir sobre esa crisis. La verdad que observar algo que se tiene delante durante largo rato está siendo una de las prácticas de atención que se están empezando a practicar en muchos círculos de arte y filosofía. Se podría decir que es una práctica de aisthesis (también llamada: atención profunda), que es el conocimiento a través de los sentidos, de ahí procede la palabra estética por ejemplo. Y en las largas sesiones de aisthesis parece que se va pasando velos en la percepción, incluso incomodidad por el objeto, desasosiego, y es venciendo la barrera de ese estado como parece que se logra pasar. Hay veces que la observación es maravillosa. El caso es que, cómo dices, a pesar de parecer una práctica muy ortodoxa, es enormemente formadora. Esa atención a las inclinaciones, a las capas del dibujo, a las relaciones está trabajando los músculos mentales y físicos de otros campos que parecen alejados. Puede ser dura, pero es curioso como a muchas otras personas les ha dado aplomo y seguridad. Ya queda poco…

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