TS 4 | Tablero de juego

La tarea de esta semana era dibujar un tablero de juego para nuestra coreografía y sobre él una jugada, la más especial.

Para este trabajo en grupo hicimos varios bocetos tras una lluvia de ideas y nos pusimos manos a la obra dibujando. Antes de nada, ensayamos la coreografía sobre el tatami para acabar de entenderla y pulirla algo más.

Tiempo + Espacio + Cuerpos | Volumen IV

La clase del viernes la comenzamos con el mismo tipo de entrenamiento que el jueves: moviéndonos por el espacio y dejando que nuestro cuerpo se dejara dirigir por diferentes partes de nuestro cuerpo.

Para mí, tras haberlo hecho el jueves, la experiencia, si bien similar, fue algo mejor. Estuve todavía más concentrado en mi cuerpo únicamente, alejándome todavía más de mi mente.

Luego, trasladamos ese estado a nuestras coreografías para tratar de mejorarlas.

D.nz.r.nkd.n.d.s

Primera idea: Música y movimiento: realidades autónomas

Cada una de las realidades -gestos en el espacio y sonidos en el tiempo- tenía para ellos su propia autonomía, pues negaba cualquier principio jerárquico que pudiera hacer mandar unas sobre otras.

Danzar encadenados. Texto de Antonio Juárez.

Puede que esta frase sea introductoria, pero es algo que desde la primera vez que la leí me llamó mucho la atención porque me recordaba al característico sonido de campanas que había monopolizado la música que hemos estado escuchando estas últimas clases. Y me di cuenta de que sí, la música y los gestos en el espacios eran algo totalmente autónomos.

Para mí, al menos, ninguno mandaba sobre el otro. Puede que sí, que se relacionaran e influyeran levemente. Según lo que comentamos, para mis compañeros fue así, pero para mí no tanto en realidad. La música de campanas acompañaba mis movimientos, pero no los determinaba, no conscientemente ni mucho menos. Y, claro está, mis movimientos no condicionaban de ningún modo el sonido de las campanas (ya grabado).

Para mí la música te ayudaba a entrar en esa especie de fabuloso estado en el que tu cuerpo tomaba consciencia de si mismo y se movía por el espacio. Pero el cuerpo se movía como él creía que debía moverse. En mi cabeza, el ritmo de las campanadas no estaba presente como un ritmo pautado que guiara mi danza.

Segunda idea: contradicción de la danza encadenada: libertad y limites

Más allá de las limitadas condiciones físicas de los cuerpos y de la materia, de la luz y la gravedad, y por encima de las restricciones que un encargo trae consigo, Balthasar sugería que el arquitecto no puede sino iniciar una danza, encadenado, pero danza al fin y al cabo. La arqui- tectura se insinúa aquí como un intento de liberación de las estrechas condiciones funcionales y constructivas para abrirse paso a una dimensión mayor, la de la mano abierta de Le Corbusier, ofrenda que los humanos hacen a los dioses.

Danzar encadenados. Texto de Antonio Juárez.

Como me encantaría volar. Como me encantaría que mi pierna tocara la cabeza mientras me mantengo de pie, que tanto mis partes intimas como mis dos pies apoyasen sobre el suelo al mismo tiempo, que mis pies se mantuvieran en el aire mientras que mi cabello cae por la gravedad y mis manos levitan del suelo. Pero, no es posible. Muchas de estas cosas no son posibles porque mis habilidades físicas no llegan a tanto, otras porque existe una fuerza de la gravedad que me lo impide. Sin embargo, fue en lo primero en lo que pensé cuando leí estas líneas.

Creo que quizás esta no es una de las relaciones más fuertes el texto con nuestras actividades, pero desde luego es una que me ha llamado mucho la atención y algo, que personalmente, me parece interesante de comentar.

Vivimos en un mundo con limitaciones físicas, eso lo sabemos todos. Cuando hoy nos movíamos nuestra mano no podía alcanzar los tres metros y que nuestro cuerpo la siguiera, pero, de todas formas, la mano podía intentarlo.

Buscamos una liberación de nuestro cuerpo en unos límites ya establecidos. Pero, podemos usar estas condiciones a nuestro favor del mismo modo. Aprovechar la caída, la gravedad para volver a subir implica menos esfuerzo físico, además de una mejor continuación del movimiento. Como cuando caía nuestra cadera y el cuerpo, doblándose seguía el movimiento para volver a la vertical.

Juagábamos con esto también al hacer equilibrios, encontrando esos momentos de estabilidad lo más inestables posibles. Con esa libertad condicionada.

Llegó un punto que éramos libres para movernos y combinar los movimientos, pero al mismo tiempo atendíamos a una serie de conceptos previos que debían darse, aunque ya sucedieran sin pensarlos y limitados por fuerzas ajenas a nosotros, pero que sufrimos, así que no son tan ajenas, a fin de cuentas.

En este aspecto, ya con nuestros cuerpos comenzábamos a entender, a experimentar esas limitaciones que tendrán nuestros edificios. Podemos, entonces, relacionar nuestros cuerpos con una arquitectura móvil que sufre del mismo modo que cualquier edificio y que está condicionada por aspectos similares. ¿No?

NOTA: Quiero añadir, de forma externa a este texto, que cuando escribo este tipo de entradas, mis dedos no consiguen alcanzar la velocidad de mis pensamientos y mi cabeza, así que es posible que algunos razonamientos, argumentos, o frases estén algo incompletas y también que se me hayan olvidado por el camino comentarios interesantes que otros posteriores hayan eclipsado. Si volvieran, los iré añadiendo donde correspondan.

Tiempo + Espacio + Cuerpos | Volumen III

En la clase de este jueves 20 de febrero (hoy) hemos hecho una de los actividades que, hasta la fecha, más me han gustado, complacido y llenado en DAI.

Puede que al final estuviera algo desconectado de esta realidad, algo distante, extasiado, lejano, fuera de este mundo, demasiado metido en mi, demasiado distraído estando concentrado al mismo tiempo, pero es lo que me sucede cuando hacemos actividades de esta clase. Bajo ningún concepto, se debe asociar mi seriedad a una falta de disfrute –sentía la necesidad de aclarar esto.

Para tener una idea general, la clase de hoy, siguiendo el hilo de las clases anteriores, la hemos dedicado a movernos por el espacio. Hoy, tras un breve calentamiento lo hemos hecho mediante la disociación de distintas articulaciones de nuestro cuerpo: manos, codos, hombros y caderas. Con cada una hemos aprendido una ‘nota‘ y añadiendo varios ‘silencios‘ (paradas en la vertical, en equilibrio, en cuclillas), hemos ido creando una partitura gestual y espacial en la que nuestros cuerpos dejaban sus rastros. Primero con notas iguales, luego mezclando todo, haciendo una partitura muchísimo más rica e interesante.

Así, todos juntos, saliendo y entrando, escuchando campanas, sintiendo el espacio, separándonos de la percepción habitual del tiempo, expandiendo el tiempo para colonizar el espacio, centrándonos en nuestra respiración… Así hemos creado un movimiento conjunto precioso y hemos provocado (por lo menos en mí) una tremenda sensación de plenitud, tranquilidad, armonía, alegría, pero al mismo tiempo, concentración, seriedad y belleza (sin necesidad de preocuparse por tal, sino por el resultado de la despreocupación de la belleza, de hecho) que ha inunda la sala entera y ha llenado mi cuerpo.

Estos momentos, ahora que los rememoro, tras unas horas de digestión consciente y provocada llegan incluso a emocionarme. Siento en mí una plenitud y unas ganas de reptiles iguales a las ganas que tengo de abrazar a Wes Anderson (director de cine) cuando veo sus películas. La sensación es muy muy similar. Y es una sensación que me encantaría poder describir con palabras más precisas, pero no encuentro el modo.

Cuando, tras el entrenamiento de hoy, se nos ha pedido comentar lo que habíamos sentido, para mí era imposible comentar nada. En el estado en el que me encontraba, las palabras apenas querían salir de mi boca y mucho menos aquellas que realmente expresarían aquello que siento, pues me llego a cuestionar si existen. Y si lo hacen, estoy ansioso por encontrarlas, porque algo así debe de quedar por escrito.

Me encantaría poder repetir esta actividad más veces, o si no, algo parecido. Moverse libremente por el espacio, cuando dispones uno que realmente te lo permite, es algo fantástico.

Ya para terminar, otro de los motivos por los que creo que una actividad de esta clase me ha gustado es también porque me ha recordado constantemente a las actividades que hacía cuando iba a clase de mimo, en las que realizábamos rutinas similares (más centradas en un espectáculo que en una arquitectura, y por tanto más teatralizadas, pero similares a fin de cuentas) y volver a esta época, que ya hacía tiempo que no trabajaba es algo que durante este último mes me ha encantado y agradezco muchísimo.

Quiero ser así de libre más tiempo y no estar tan limitado. ¿Es tan complicado dar rienda suelta a la creatividad de un modo así? ¿Por qué no lo hacemos más a menudo?

Tiempo + Espacio + Cuerpos | Volumen II

En las clases del jueves 13 y viernes 14, dividimos los grupos de 6 de la semana anterior en dos tríos. Nos colocamos sobre un tatami de 3×3 metros y cada uno cogió dos palos. Yo estaba en un grupo de 2 personas en lugar de tres.

Durante un primer momento estuvimos jugando con los palos y el espacio, con nuestros cuerpos y los tres ejes del espacio. Empezando de forma simple y sencilla y complicando, poco a poco, los movimientos y todo para acabar formando una pequeña demostración para el resto de la clase.

En la siguiente clase retomamos esta demostración y la debatimos con el otro trio que la semana anterior estaba en nuestro grupo.

Después, mejoramos nuestra coreografía y la repetimos.

Imágenes de estas dos clases:

(Se subirán más imágenes)

TS 2 | Máscara: Tercera ronda

Tras los fracasos de los otros dos intentos, volvimos a intentar construir nuestra mascara tridimensional. Para ello, empleamos varillas de mimbre y cartulina de colores. El primer material para crear una estructura tridimensional y el segundo para, mediante cortes y dobleces, crear una piel interior a esa estructura.

La estructura de mimbre la realizamos el viernes por la tarde en clase sobre la cabeza de nuestro compañero. La piel de papel la realizamos en casa sobre la máscara que nuestro compañero había hecho en nuestra cabeza.

Con estas máscaras y otros dibujos de DAI 1, montamos una exposición en el hall de la escuela.

Tiempo + Espacio + Cuerpos | Volumen I

La clase del viernes la dedicamos a profundizar en lo que ya empezamos el día anterior: la relación de nuestros cuerpos entre ellos mismos, entre todos y entre ellos y el espacio y comenzamos a realizar movimientos más complejos, composiciones de movimientos más interesantes y jugamos más con los ejes principales y todo tipo de relaciones.

Aunque antes de nada, comentamos los ejercicios de semana: la segunda ronda de máscaras y los dibujos de la clase anterior.

Tras un buen rato, nos dividimos en grupos de seis y, con palos, nos colocamos en una región del espacio con las paredes cubiertas de papel para dibujar en ellas.

Comenzamos experimentando con nuestro cuerpo y ese espacio, esa pared imantada. De un imán que atraía cuerpos. Cuerpos con prolongaciones. Cuerpos que dejaban rastros. Y, unos observando, otros danzando, otros pensando… fuimos experimentando con el lugar.

Pasamos entonces a dibujar: primero con técnica seca y rastros fáciles, sencillos, visibles, básicos… unos bailaban, se movían; otros dibujaban, plasmaban los recorridos, los rastros, las sombras; otros observaban…

Pasó el tiempo y cogimos el acrílico, metimos fuerza al dibujo, resaltamos lo importante, remarcamos los recorridos, seguimos moviéndonos, colonizando…

Y seguimos…