TS 12 | Modelo Burbuja

Llego la hora de tridimensionalizar, de materializar todos aquellos dibujos, todas aquellas ideas sobre nuestra burbuja. Para ello, el trabajo de esta semana consistía en llevar a cabo un modelo –que no maqueta– con materiales que tuviéramos por casa, dada esta situación de confinamiento en la que nos encontramos.

Mi modelo de la burbuja está realizado con escayola y con yeso. Además, para realizar el anillo exterior me ayude de una estructura de plástico que fui rigidizando con vendas de escayola. Para unir la parte exterior de mi burbuja (la membrana) con el núcleo (la parte interior) me serví de palillos de madera.

Una vez la burbuja estuvo terminada añadí dos telas: una blanca translúcida que representaría los recorridos de agua y aire dentro de la burbuja; y una tela roja que representa el núcleo habitable central, recordando en cierto modo también a mi laboratorio fenomenológico del TS 11.

Con todo comencé a hacer fotografías, a jugar con la iluminación y a pasármelo bien este miércoles por la noche. No obstante, mi experimentación, revisándola ahora se queda corta en el sentido en que no se relaciona con ninguna figurita del cuerpo humano habitándola y tampoco con ninguno de los dibujos. Estos dos aspectos sí que me gustaría incluirlos en el stop motion final y para ello quiero llevar a cabo otra experimentación fotográfica más detallada más adelante, este puente en la que me centre más en fotogramas interesantes y no tanto en solo tratar de encontrar imágenes bonitas.

También quiero probar a reconstruir en un fotomontaje cómo sería mi burbuja entera: la esfera completa.

Esta es mi experimentación:

TS 11 | El OBServatorio FENomenológico

Como tarea de semana debíamos crear un observatorio fenomenológico en nuestra casa, con aquello que encontraremos y, con él y los fenómenos que sucedieran dentro, realizar un pequeño corto de animación stop motion para contarlos.

Primero, antes de nada: el observatorio. Yo use mi gran tela roja de 12 metros de acrobacias y la maquina para hacer deporte de mi hermano como elementos principales de estructura y cerramiento. Cerca de una ventana y ayudado de todo lo que iba encontrando por mi casa fui creando y llenando este espacio con todo tipo de cosas: focos, libros, lámparas, cuerdas, perchas, pasa-purés, manivelas…

El resultado fue un gran monstruo rojo.

Con este observatorio construido, pasé a grabar, a hacer las fotos. Llevé a cabo un primer intento el martes. No me gustó el resultado, no me convenció la forma en que había hecho las fotos y las secuencias no acaban de agradarme. Por ello, el miércoles por la tarde, después de haber pensado en mi observatorio y haber reposado aquello que había hecho el día pasado, ya tenía una idea mucho mejor y más clara de lo que quería hacer. Así que, sin quitar, ni mucho menos, el aspecto experimental molesté a mi hermano para que me ayudara a hacer fotos.

Con las fotos y mi querido programa de stop motion, monté los videos que luego edité en iMovie, donde añadí el sonido, recorté, paré, alargué, etc.

El resultado es el siguiente, pero antes de ver la duración: ¡qué nadie se asusté! Sí, dura 3 minutos y 10 segundos, pero es medio falso en realidad. El video en sí empieza a los 20 segundos y acaba en el minuto 2:10. Ahora, disfruta de los tres minutos de video (lo que recomiendo) o simplemente deléitate con los dos minutos de imágenes y sonido.

Ahora que ya has visto el video, unas cuentas cosillas. La música: El Danubio Azul de Johan Strauss II es un Vals que siempre me ha encantado y que además aparece empleado de forma magistral en la película 2001: Una Odisea en el Espacio por Stanley Kubrick. Con esos largos periodos en negro en los que solo se escucha la canción de fondo, trato de imitar a esta película. También, otro momento: en el que juego con el sonido del bosque y el helicóptero, en el momento en el que mi observatorio se vuelve máquina y atrapa el feo ruido, lo transforma y lo vuelve bello; para ese momento me inspiré en una breve escena de mimo de Varekai, un espectáculo del cirque du soleil Son dos aspectos que me parecía conveniente comentar tras ver el video, por que me gustan.

Espero de veras que hayas disfrutado del video. He estado casi dos horas montándolo y al haberlo repetido, pues he perdido más tiempo del que contaba en un principio, pero espero que el resultado merezca la pena. Desde luego, crear el observatorio ha sido una experiencia preciosa que me ha hecho recordar aquellas cabañas formadas por telas y tubos con las que inundaba mi habitación durante días y semanas para desesperación de mis padres. Y, bueno, ni que decir tiene que luego encima con ese espacio hice un stop motion, ¡un stop motion! Creo que no hace falta decir más. Espero que esta buena sensación que he tenido al montarlo, grabarlo y crearlo se transmita en mi video y espero que disfrute viéndolo tanto o más como yo haciéndolo.

TS 10 | Burbujas y comunidades

Para esta semana y esta semana santa, además de acabar de redactar las ficciones, debíamos continuar describiendo (gráficamente) nuestra burbuja y dándoles forma hasta un estado ya lo más avanzado posible.

Para empezar yo realicé unos bocetos e ideé cómo quería que fuera mi burbuja, ¿qué iba a hacer? ¿Qué iba a aportar al medio que la rodeara?

Mi burbuja incluye un mecanismo, se ha creado como una máquina, que es capaz de purificar y depurar tanto el agua que recoge de la lluvia y del suelo como el aire sucio del ambiente de las ciudades contaminadas actuales.

Sus pinchos exteriores adoptan diversas funciones en función a la orientación de la burbuja. Aquellos que miran hacia el sol tienen unas células fotovoltaicas capaces de captar energía para el funcionamiento de sus mecanismos internos. Aquellos orientados hacía las zonas frías a las que no les llega luz solar directa se centran en captar el aire sucio del ambiente: el aire contaminado, la polución. Aquellos pinchos en los que la burbuja se apoya, los que están en contacto con el suelo, son capaces de hacer crecer raíces que absorben diversos nutrientes del suelo, minerales y sales que intervienen en los procesos de depuración de aire y agua.

Todos los pinchos están agujereados en la parte media. Por estos agujeros pasan las corrientes de aire que generan una menor cantidad de energía capaz de ayudar a bombear el agua por la burbuja. El agua se va bombeando por la estructura y al estar en circulación y pasar por numerosos filtros naturales, el agua se va depurando.

Los canales entre agujeros de la membrana exterior conducen el agua hasta un depósito inferior en el que se depura pasando por una serie de cables. El proceso de depuración del aire es similar: va pasando por una serie de bolsas en las que se va quedando la suciedad.

Los agujeros que tenía la semilla se convierten ahora en células habitables. Estos espacios se organizan al rededor de un núcleo central al que se accede por uno de los pinchos inferiores convertido en acceso. Cada una de estas células habitables tendrá una función en la habitabilidad de la burbuja y en función de las necesidades de sus habitantes. Se adaptan totalmente a dichas necesidades y pueden variar.

Todo esto, descrito por palabras, se puede ver reflejado en los siguientes dibujos:

El primer documento (E: 1/50) es una sección de la burbuja (Sección de intercambios). Para estudiar cómo se habita esta burbuja se han realizado unos collages. Yo los he hecho con recortes de siluetas de mi cuerpo en fotogramas de la danza de palos incluidos en el dibujo físico (no he conseguido poder hacerlo a ordenador).

El segundo documento es una planta. Esta planta no está seccionada, se centra en el exterior de la burbuja y cómo es esa estructura exterior de la membrana. Así, estos dos documentos se complementan aportando la información necesaria de la estructura. En la sección podemos comprobar cómo se comporta en el interior y en la planta cómo dicho exterior aparece en el exterior, algo diferente, pero relacionado.

En general, las flechas azules representan el viento, los colores cálidos las altas temperaturas y el sol, los colores verdes luz sin sol directos y los colores fríos el agua y las zonas más frías de temperatura.

Bocetos de mi semilla, dibujos varios e ideas que he tenido a lo largo del desarrollo del ejercicio de la burbuja: (todos los que he hecho)

Esquemas de la tarde del jueves 16-04-20: experimentación espacial personal de la burbuja

Comunidad de burbujas

La segunda parte del trabajo de semana consistía en poner en común las burbujas de los grupos de la danza de palo (los de seis) y crear con ellas una comunidad en la que interactuaran.

Nuestra comunidad de burbujas se localiza en la Chopera, Arganzuela, Madrid (zona del rio). Y así, dar continuidad a la ficción eco-social .

Nuestra comunidad de burbujas es la que muestra el siguiente dibujo que realizamos en grupo tras varias reuniones telemáticas:

En este dibujo, cada burbuja, según como lo decidimos, adopta un uso más en particular. Un uso que la convierte en una parte indispensable de esta comunidad.

Mi burbuja capta agua y aire y lo depura y distribuye (el agua a los depósitos) y el aire a la zona de la comunidad, manteniéndolo limpio.

La burbuja de Marina es una compostera; la burbuja de Pablo es un lugar de cultivo / Invernadero; la burbuja de Leo es un almacén de semillas; y la burbuja de Maria es un depósito de agua.

Otros dibujos que me gustan:

TS 9 | Ficciones

DISTOPÍA

Era muy extraño encontrar flores en un lugar que hacía tantos años había estado totalmente repleto de ellas. Sin embargo, encontró una. Una solitaria y triste flor que surgía de la basura y le recordaba a Clara. Una lágrima recorrió lentamente su mejilla. Le recordaba a cómo fue engullida por el vertedero. Su mano esquelética se abalanzó sobre ella. Sus uñas largas y mugrientas arrancaron el tallo sin piedad y se llevó la flor a la boca. Con los dientes que le quedaban, la masticó y la hizo desaparecer. 

Le empezó a escocer la pierna, no era ni la primera vez, ni la única parte de su cuerpo. Los piojos en su cabeza y las cucarachas se cruzaban entre los dedos de sus pies. Pero lo de la pierna no era un insecto. Le habían empezado a crecer bultos de pus desde el tobillo hasta la mitad del gemelo. 

Sabía lo que le iba a ocurrir. Ya lo había vivido antes. 

Siguió andando resignada y avistó un color rojo intenso a unos pocos metros, se acercó y allí encontró un cuaderno. Llevaba más de 15 años sin leer, pero las mujeres del piso dicen que eso no se suele olvidar y tenían razón. Aquel cuaderno era un diario, el diario en el que una joven, había escrito sobre cómo empezó todo…

 * * * 

Mi piso de Aluche, Madrid. 20 de enero 2021. Parece limpio. Está limpio. Pero mis ojos ven gérmenes en todas partes. He usado la sábana sólamente un día y mi casa está totalmente impoluta. Es improbable. Es imposible que esta sábana esté contaminada, pero de todas formas, abro el cubo de la basura, la tiro y rasgo la siguiente bolsa de plástico con una sábana nueva. 

En la televisión lo decían, en twitter; #úsalolimpio, en la radio, era peligroso tener mucho tiempo un mismo objeto, podría acabar teniendo el virus y no teníamos forma de comprobarlo. Todo era muy barato. Cuando aún la cuarentena era estricta, empezamos a comprar por internet. Yo estaba un poco en contra, no me parecía bien que los repartidores estuvieran por ahí, mientras todos estábamos encerrados en casa. Pero mis compañeros de piso insistieron, y al final cedí. 

El confinamiento se relajó y empezamos a salir a la calle (no sin nuestras mascarillas y nuestros trajes desechables). Había máquinas expendedoras a la vuelta de cada esquina con grandes carteles luminosos #úsalolimpio que tenían sabanas de usar y tirar, muebles, cepillos de dientes de un solo uso, alfombras desechables, ropa para unas pocas horas… 

Ahora mi obsesión no para de crecer. Compro objetos nuevos todo el rato, todos los días, a todas horas. Es cierto que en gran parte es por miedo al contagio, pero si te soy sincera, la verdad es que lo necesito, compro por ansiedad, compro porque me siento sola, compro porque es la única solución. Y porque dicen que nos hará felices. 

Ronda de Atocha, Madrid. 31 de marzo 2023. El hedor que desprenden las calles de Madrid es insoportable. Una mezcla entre huevos podridos, heces, plástico quemado y miedo. Lo impregna todo, y aunque empezó hace meses, no para de crecer. Pensaba que había un tope para la intensidad de esta peste, pero esto me demuestra que puede seguir oliendo infinitamente peor y nunca terminar. 

La verdad es que usar esas mierdas desechables no nos salvó. Los contenedores se desbordaron rápido cuando la huelga de basureros comenzó. 

Su trabajo se había vuelto tan esencial y tan pocas personas querían hacerlo, que sus jornadas laborales tuvieron que incrementarse a más de 12 horas para que pudieran dar servicio a toda la ciudad. El vertedero de Valdemingómez no aguantaba más, las 15 nuevas incineradoras que se habían construido en los últimos años funcionaban las 24 horas del día y por encima de sus capacidades. Normal que todo acabará desmoronándose.

Calle Fuencarral, Madrid. 15 de Octubre 2023. La vida ha cambiado mucho, no hablo demasiado con nadie, parece como si a pesar de que el confinamiento terminase hace años, seguimos manteniendo las distancias.

Ahora camino por Fuencarral. Las tiendas, abarrotadas los últimos años, están todas cerradas. El abastecimiento se ha ido reduciendo hasta llegar a 0. En la ciudad hay mucha intranquilidad. Hay basura por todas partes. El aire es cada vez más difícil de respirar. Este invierno no ha nevado en la sierra.  El año pasado cayó algo, pero ahora ya nada. El río manzanares está totalmente seco. Algunos grupos previsores han empezado a cavar pozos para sacar el agua fósil bajo el suelo de Madrid. Pero los líquidos malolientes de la basura se filtran por la tierra y también la contaminan. 

Piso de Legazpi, Madrid. 18 de Mayo de 2024. No soporto más esta situación, pero me da miedo salir de Madrid, ellos dicen que fuera las cosas están peor. Una vez intenté andar hacia la periferia, pero al ir alejándome, cada vez me sentía más observada. El miedo me hizo retroceder. Tenía conocidas de las que habían abusado al alejarse demasiado. Aunque la verdad es que dentro una no siempre  se libra.

Piso de Legazpi, Madrid. 22 de febrero 2025. Hace cinco años, estaríamos llorando en un tanatorio, dando nuestro pésame, recibiendolo, o viendo cómo descendía lentamente un ataúd en un hoyo. Hoy, estoy sentada en un polvoriento sofá, viendo como un gato temeroso se apoya en el alféizar de la ventana y un perro se mueve por todo el salón agitado y nervioso. Huele a su dueño. No sabe que espera a alguien que no volverá. 

En la cocina, varias mujeres se aseguran de que no se desperdicie nada de la comida. En estos tiempos, un muslo, una costilla, una rodilla, una oreja, unos labios, unos ojos, unos testículos y un pene, todo alimenta, todo sirve.

Piso de Legazpi, Madrid. 6 abril de 2025. Estamos todas muy débiles, mucho más que ellos. Paloma estudió medicina y dice que es porque tenemos más tejido adiposo y bioacumulamos más toxinas. Hemos quedado relegadas al entorno doméstico. Dicen que es para protegernos, que no estemos tan expuestas a los contaminantes y que no gastemos tanta energía. Pero es mentira, esa mierda está por todas partes, está en el aire que respiramos, está en el agua que bebemos, está en las alimañas que nos comemos y en los cuerpos que honramos. Por eso sé que solo es una excusa para tenernos controladas.

Éramos imprescindibles, sin embargo. Sí, estábamos bajo control, pero al fin y al cabo fue Rosa Menéndez quién pensó que el calor que emana de la basura podría ser usado como fuente de energía y fue la primera en instaurar los centros energéticos. Sin mujeres no habrían conseguido nada y de todas formas, aquí estámos, controladas, en casa.

Parque del Retiro, Madrid. 22 de junio 2025. A veces, por suerte, salimos a dar pequeños y cortos paseos. A mi me encanta acercarme al Retiro, me ayuda a recordar tiempos antiguos, cuando todo era totalmente distinto. Parece mentira que solo hayan pasado cinco años.

 * * * 

Tras casi 10 años sin llorar, las lágrimas comenzaron a brotar descontroladas de sus ojos. Aquel era el cuaderno que había perdido hacía más de 15 años. 


FICCION ECOSOCIAL (Utopía)

Tenía la ropa llena de manchas moradas y rasguños en los brazos. Zoe había vuelto a jugar entre las zarzas. Joel le regañó, jugar estaba muy bien pero no había que desperdiciar los recursos del bosque comestible del distrito Arganzuela de esa manera. 

Joel asintió y se fue corriendo de nuevo, rumbo al piso. Ese mismo día, Ana le había contado que antes, la gente de Madrid no sabía cultivar ni hacer fermentos, ni compostar, ni crear sus propias medicinas, que se pasaban el día sentados delante de pantallas en oficinas a cambio de unos números en unas cuentas, que también salían en pantallas, y servían para comprar comida, pagar los lugares donde dormían, el agua que bebían y con el que se lavaban, la electricidad que les daba calor y luz y alimentaba las pantallas.

Había visto a su padre escribir en un cuaderno, y le entró mucha curiosidad. Nunca había sido de los niños que husmeaban, pero Joel era el más mayor de sus padres, así que seguro que había vivido muchos años en ese extraño mundo que Ana le había descrito, y si era así, debía haber constancia en su cuaderno. 

Fue fácil de encontrar, estaba en un cajón de la mesilla de la zona común, lo abrió por la primera página y empezó a leer:

 * * * 

Mi piso de la Chopera, Madrid. 6 de abril 2020. Joder, vaya mierda. Sabía que esto no estaba siendo fácil para nadie, pero… ¿despedirme? ¿en serio? Y además en medio de una situación así. Todas mis cosas siguen aún en la oficina. Mi taza favorita se quedará esperando indefinidamente, como mi contrato.

Me toca pagar el alquiler en dos semanas, con mi sueldo, ya me había restringido de muchos pequeños lujos que antes me daba. Solo me queda volver a encerrarme en mi habitación a hacer nada, la más absoluta nada. 

Todo me da miedo. ¿Y ahora qué hago? ya no era sólo el despido, era todo. Si me rescinden el contrato de alquiler no tengo dónde ir. Siento que me ahogo, otro ataque de ansiedad. ¿Cómo voy a encontrar un nuevo empleo en medio de un confinamiento? 

Me cuesta respirar, este piso es enano, necesito salir y que me dé el aire, pero hay policías por todas partes. Qué horror…

Mi piso de la Chopera, Madrid. 29 abril 2020. Ya llevo semanas con la misma rutina. Veo pasar las horas tumbado en el sofá, comiendo patatas y mirando el móvil, de red social en red social: Instagram, Twitter, Facebook… Aprovecho tener que bajar la basura para estirar las piernas. Uno de esos días de salir del portal, encontré varias pintadas en las paredes, “Únete”  firmado por la Asociación vecinal de La Chopera. Fue algo impulsivo, pero les contacté y me uní. 

Allí, compartimos nuestras vivencias y nuestros sentires. Los que llevan mucho tiempo en la asociación, nos mandan charlas y conferencias de relevantes activistas como Yayo Herrero o Jorge Riechmann que hablan sobre la crisis ecosocial y sobre cómo el virus está agravando los conflictos preexistentes.

Esto ha empezado a darle mucho sentido a lo que estaba experimentando. He comprendido que no estoy solo, y que lo personal es político.

Comunidad de La Chopera. 18 de Mayo 2020. Las cosas fueron avanzando y la cooperación creció. Aquellos que disponían de algún dinero extra o comida de sobra, los donaban a la comunidad. No duró demasiado. El trabajo era cada vez más escaso y sin apenas excedentes. Todo tenía que empezar a evolucionar. 

Hoy he estado en la primera asamblea vecinal presencial en la azotea. He visto a muchos de mis vecinos. Gente a la que apenas conocía y que no esperaba para nada ver aquí. Primero ha hablado Clara. Ella era activista antes de la crisis sanitaria. Nos ha contado que estuvo con extinction rebellion; tiene mucho contacto con redes ya formadas que se están reforzando con esta situación.

Nos ha enseñado lenguaje asambleario. Y luego, aunque para la mayoría era la primera vez y nos daba mucha vergüenza hablar en público, todos hemos participado y expuesto nuestros pensamientos. Echaba mucho de menos ver a las personas cara a cara. Pese a ser aún desconocidos, creo que se van a formar vínculos muy sólidos con estas personas. Me apetece abrazar a todo el mundo, pero aún es mejor mantener la distancia de seguridad.

Se han compartido propuestas de cara al futuro. Estamos todos muy comprometidos y creemos que pueden salir cosas muy bonitas de aquí. Sabemos que esto también está ocurriendo en muchos barrios, en muchos bloques de vecinos. 

Ya hemos contactado con varios centros sociales y otras asociaciones de los alrededores. Los portavoces de cada bloque van comunicando los avances en asambleas digitales de los portavoces de la Chopera.

Comunidad de la Chopera. 28 julio 2020. Hoy Clara y yo vamos a trabajar todo el dia en el huerto de la azotea. El abastecimiento externo es bastante reducido y con lo que dan los cultivos tampoco tenemos demasiado pero vamos tirando. El estado de alarma cesó hace un par de meses así que estamos empezando a gestionar cosas todos juntos. Las asambleas de las asociaciones ya son todas presenciales, las hacemos en edificios okupados que pertenecen a especuladoras urbanísticas que han abandonado Madrid por la desaparición del turismo. 

Escuchamos a los pájaros piar en los árboles del paseo. Me encanta ver como la cigüeña hace su nido en nuestra antena. Antes solo estaban en la periferia, pero ahora que ya no hay ruido de coches ni tanta contaminación lumínica, muchas especies de animales han regresado a la ciudad.

Comunidad de la Chopera. 15 octubre 2020. La cercanía humana ha vuelto, ya no tememos el contacto.

Esta pandemia nos ha hecho entender lo frágiles que somos, y lo importantes que son los cuidados.

Chamartín. 20 de Enero 2021. Este mes soy el portavoz del distrito Arganzuela.

He ido a la asamblea de gestión de la nueva central eléctrica que se está construyendo en distritos financieros que llevan sin estar en uso demasiados meses. 

Algunos ingenieros y científicos de Madrid, pensaron que sería necesario. Este invierno estamos pasando mucho frío, la energía termosolar y las pequeñas instalaciones eólicas en las azoteas de cada barrio, no han sido suficiente para suplir las necesidades energéticas. Algunas personas mayores de nuestra comunidad no han aguantado las bajas temperaturas.

Este lugar es bastante hostil en sí mismo. Lo odiaba cuando tenía que venir a trabajar. Las rachas de viento que generan los edificios en altura lo hacen un lugar inhabitable, pero perfecto para llenar las fachadas de turbinas que captan la energía del viento.

No es nada comparado con la energía que utilizábamos antes. La adaptación está siendo difícil para todos. Pero así no repetiremos los errores ya cometidos y aprenderemos a vivir mejor con menos.

Comunidad de La Chopera. 15 octubre 2022. Hoy me he despertado con el primer rayo de sol. La rutina, tal y como la conocíamos hace un par de años, realmente ya no existe. Digamos que los horarios se han vuelto… orgánicos. No más noches en vela en la oficina. Trabajamos en la gestión de nuestra propia vida, así que a pesar de que muchas veces hacemos trabajo físico bastante duro, al final es muy revitalizante saber que uno participa en este proyecto tan bonito que se está generando. Tenemos bastante tiempo para las relaciones sociales, para los cuidados, para seguir aprendiendo…

Se trabaja cuando hace falta, si es necesario, desde que sale el sol hasta que se pone y se compensa el esfuerzo con soles y lunas de descanso. Trabajamos en distintos campos y nos vamos especializando o cambiando dependiendo de las necesidades de la comunidad y de nuestras preferencias. Pero sobretodo en el cultivo. Todos los lugares ociosos; descampados, azoteas, parques, cerros y alrededores, están siendo cultivados con sistemas de agricultura regenerativa y bosques comestibles, fomentando la biodiversidad.

Esta última luna, he estado participando en la gestión de la planta de compost de barrio. Lucía y Julián, dos compañeros del grupo de afinidad están conmigo. Me encanta pasar tiempo con ellos en la planta. De ella emana un calor muy agradable. Está empezando a hacer frío en Madrid. Lucia me empuja dentro y me cae compost en la cara. La agarro del brazo y la tiro conmigo. Acabamos los tres a carcajadas sobre toda esa materia orgánica que nos ayuda a dar vida a todas las especies vegetales que cultivamos y nos aseguran la subsistencia.

Comunidad de La Chopera. 21 diciembre 2023. Ha sido una transición muy dura, ha habido bastantes momentos de conflictos y hemos pasado hambre. Pero las cosas empiezan a estar encauzadas y aún creo que pueden mejorar mucho. Todavía quedan barrios que no se han unido a la transición  y personas que se negaron a mancharse las manos de tierra o a tomar las riendas de su vida y ejercer la verdadera democracia. Siguen esperando a un rey o a un presidente que tome decisiones por ellos. Pero las redes de poder están cayendo. Y todos saben que después del corte de abastecimiento, la única forma de continuar es con la cooperación ciudadana. No podemos esperar a que nadie nos salve. Durante la era de la energía, la clase política y las empresas nos demostraron que no podíamos dejar nuestra vida en sus manos. Porque para ellos solo éramos peones, recursos humanos a los que explotar para que la rueda siguiera girando un poco más. 

Por lo menos cuando vieron que todo se desmoronaba, nos dejaron continuar con las iniciativas ciudadanas. Tal vez pensaban que así estábamos entretenidos. Pero el tiempo ha demostrado que esto es algo mucho más grande.

Chamberí, Madrid. 22 junio 2025. Faltaba poco para que el sol se escondiera entre los edificios. Estos días de atrás, después de largas jornadas de trabajo, Julián y yo íbamos a dar un paseo por el antiguo centro de Madrid. Venía siendo ya una especie de tradición, algo que hacíamos a menudo porque nos hacía sentir bien y nos relajaba. Eran unos paseos tranquilos y silenciosos, en los que las palabras a ratos abundaban y llegaban a formar discusiones, y a ratos simplemente no existían, no hacían falta. Sin embargo, el paseo de hoy era distinto: teníamos un destino fijado. 

Las casas de siglos pasados, que guardaban una historia que parecía más lejana de lo habitual, distante… Me hacían recordar los paseos que daba por esta misma zona hace seis años y lo extremadamente diferentes que eran.

Tras recorrer varias calles, llegamos al centro de conservación y fermentación de alimentos de chamberí. La fachada seguía pareciéndose a la original: el teatro de la Abadía, pero su interior tenía una función completamente distinta. 

Julián y yo habíamos venido a aprender. Todas las zonas tenían uno de estos centros y la Abadía tenía fama de funcionar mejor que ninguno. Esperábamos poder llevarnos alguna idea para La Chopera.

Era ya tarde y Marta, tras hacernos un breve tour por la instalación, nos guió a la hospedería y, junto a 48 personas más, dormimos. Al día siguiente teníamos mucho que aprender.

 * * * 

Zoe paró de leer porque ya no entraba casi luz por la ventana y no quería malgastar la electricidad, además seguramente quedaría poco para que Joel volviera de su Jornada en el bosque comestible de Arganzuela. Ya seguiría al día siguiente, ahora tocaba dormir.

Última actualización en la historia: 15 abril 2020

TS 9 | Ficciones – ideas

El trabajo de esta semana consistía en escribir unos breves relatos en grupo. Así que en los mismo grupos quede 6 de los de la danza y siguiendo el orden del guion nos reunimos y tras una lluvia de ideas llegamos a unos mapas mentales que luego dieron pie a nuestras dos historias, todavía, ambas, en una primera fase de ideación y en desarrollo.

Ideas y apuntes sobre las ficciones

Desarrolladas en grupo tras las clases del jueves 2 y el viernes 3 de abril. Actualizado el 5 de abril, tras acabar las ficciones definitivas (publicadas en otra entrada).

DISTOPÍA

  • Por miedo al contagio todo el mundo se vuelve super escrupuloso. Se empieza a comprar todo cosas de usar y tirar, sabanas de usar y tirar, estanterías, cepillos de dientes de un solo uso, alfombras, ropa para unas pocas horas. Hay máquinas expendedoras de todos los productos a cada esquina. toda la alimentación está ultra 
  • El contacto humano no vuelve. incluso cuando no hay pandemias, la gente tiene miedo al contagio y no se acercan demasiado. las organizaciones, la cooperación, los cuidados cesan.
  • Estimulación brutal de la economía. favorecimiento del hiperconsumismo. plan mundial para la recuperación económica. precios muy bajos, reducción a mínimos de los intereses. Publicidad y fomento masivo de ese consumo. felicidad = consumo. lucha contra la depresión y ansiedad masiva causada por la pérdida de empleo, la recesión económica y el confinamiento y degradación de las relaciones sociales.
  • Vertederos (Valdemingómez se llena hasta rebosar, empieza a extenderse por todas partes. la gestión pública de la basura se vuelve insostenible.
  • No es suficiente para paliar la crisis y caemos en recesión aún mayor. corte del comercio internacional.
  • Cuando se corta el abastecimiento todos los materiales están en los vertederos
  • Segregación social. 
  • En los últimos años la calentamiento global se incrementa mogollón. deja de nevar en la sierra de madrid. sólo queda agua fósil. contaminada toda por los lixiviados del vertedero.
  • Las mujeres, con mucho más tejido adiposo. bioacumulan más los tóxicos, mueren más, son más débiles. La cultura patriarcal preexistente se refuerza. 
  • Patriarcado al cuadrado
  • Se vuelven carroñeros, caníbales, habitantes de la basura. situación de extrema precariedad. ley del más fuerte. hay muchos derrumbamientos en el vertedero.
  • Su cuerpo se vuelve reflejo de la situaciòn de miseria que se vivìa en el momento. Los mismos se veìan en condiciones deteriorables, es decir, con leve desnutriciòn, uñas largas que le permitìan hurgar mejor la basura, pelo enredado… Casi como indigentes.

UTOPIA / FICCIÓN ECOSOCIAL

  • Confinamiento y personas en cada vez mayor situación de precariedad. Mucha más afiliación a grupos sociales interconexión social. politización activa de la sociedad. activistas, grupos vecinales, sistemas con vínculos ya formados, centros sociales okupas.
  • Al cesar el confinamiento, las redes de comunidades están muy extendidas. teorías de activismo medioambiental. Yayo herrero, Jorge Riechmann. Estos distintos grupos funcionan con sistemas asamblearios. y se conectan entre los de distintos barrios y territorios.
  • Cae la creencia de la supremacía humana, muestra nuestras vulnerabilidades, nuestra fragilidad. crece la valoración de los cuidados, las relaciones humanas y el cuidado de la vida se vuelve un tema absolutamente central para la sociedad.
  • Cuando cesa el comercio internacional y la crisis se agrava. Las redes y los sistemas están tan arraigados que las personas toman el control de la ciudad de madrid. Empiezan a entender los sistemas urbanos como ecosistemas, a entender los sistemas humanos como ecosistemas que forman parte de algo mucho más grandes que ellos. 
  • Energía: termosolar, microeólica (sobre los edificios), aprovechar los rascacielos como centrales eólicas, calentar agua con compost
  • Mayores relaciones intergeneracionales, la idea de individualismo se abole. hay una clara comprensión de la interdependencia de los humanos y de la eco-dependencia. mucha pedagogía (Central). el núcleo familiar no es fijo. muchas generaciones viven en la misma casa, varias familias. todos aportan, todos cuidan y son cuidados. (familisterio).
  • Cada barrio es capaz de producir todo lo que necesita, son autosuficientes.
  • Con tanto desempleo y tanta crisis, las personas comienzan a organizarse para asegurar el abastecimiento de las familias con menos recursos. Se empieza a cultivar en todos los terrenos ociosos de madrid. Descampados, azoteas, parques, cerros.